Josemanuelr

Tu cerebro te engaña

Oct 19, 2020

Tomamos miles de decisiones cada día y la gran mayoría de ellas no las pensamos demasiado sino que son guiadas por reglas automáticas profundamente inscritas en nuestras mentes. Es bastante más fácil de lo que crees que nuestro cerebro nos esté jugando una mala pasada y empujándonos a interpretar equivocadamente o a tomar malas decisiones de forma sistemática.

Esto es lo que hace no muchos años descubrió una nueva corriente del pensamiento económico, la Economía Conductual, con los premios Nobel, Richard Thaler y Daniel Kahneman a la cabeza.

El concepto más famoso desarrollado en esta teoría es el de los sesgos cognitivos que son atajos que nuestra mente usa cuando tiene que procesar rápidamente información para actuar en consecuencia, es decir, cuando tenemos que tomar decisiones bajo incertidumbre.

El sesgo o prejuicio cognitivo surge de distintos procesos que no son fácilmente distinguibles. Estos incluyen el procesamiento heurístico (los conocidos atajos mentales), motivaciones de tipo emocional o moral, y de la influencia social.

Los sesgos cognitivos distorsionan la realidad de formas muy diferentes. Por ejemplo son causantes de que te cueste ahorrar, de que no quieras empezar a invertir por miedo a perderlo todo, que desechemos las opiniones que no coinciden con la nuestra o nos empujan a dar más peso a acontecimientos recientes que a los pasados. Se trata de distorsiones en la percepción de la realidad que después nublan nuestro juicio.

Por ejemplo, queramos o no, estamos programados para:

  • Fijarnos más en cosas que están asociadas con conceptos que usamos mucho o recientemente (como cuándo descubres que los escarabajos también son esos carros redonditos que hacía la Volkswagen y de repente comienzas a ver esos escarabajos por todos lados).

  • Buscar patrones e historias en datos dispersos, aun cuando no haya conexión real (tenía un amigo que creó Tusuerte.com basado en determinar qué número saldría en la lotería dado que había salido pocas veces antes, no importaba que la teoría de las probabilidades nos dijera que son eventos independientes y por tanto era un sinsentido, pero no lo era tanto dado que si le compraban los pronósticos dado que la gente tiene este sesgo y jura que si un número no ha salido, seguramente ahora si saldrá).

  • Prestar más atención a los detalles curiosos, impactantes o sorprendentes que a información que consideramos normal o que ya esperamos. Esto puede hacer que pasemos por alto la información importante a favor de la que es más curiosa.

  • Confirmar lo que ya sabemos o pensamos y valorar de forma más positiva las personas y cosas que ya conocemos.

  • Detectar antes los defectos y debilidades en otras personas que en nosotros mismos. Esto hace que pienses que el resto es más influenciable que tú, por ejemplo (¿y no es obvio que es así? Ojo, esto vale igualito sin importar cuántos doctorados tengas).

  • Simplificar cálculos y probabilidades, lo que se traduce en soluciones fáciles (y normalmente erróneas) para problemas complejos. A esto también ayuda nuestra habilidad para descartar datos complejos y optar por las generalidades. Este sesgo es una veta de oro que se utiliza mucho en Ventas, por ejemplo, con descuentos (compre ahora y ahorre X% o si llama en los próximos 10 minutos le incluiremos este otro producto completamente gratis -como si esos 10 minutos fueran infinitos-), con redondeos de precios (y solo cuesta 7,99... ¿un 7,99 nos parece mucho más atractivo que 8, aunque sea prácticamente lo mismo), o cuando crean un producto o servicio muy costoso para que nos parezca que el producto con precio medio no es tan costoso como creíamos.

Hasta el momento se han catalogado más de 200 sesgos, es decir, 200 formas en las que nuestro cerebro nos engaña (y seguro son más).

Veamos en más detalle algunos de los sesgos más conocidos.

Sesgo de confirmación: Es darle más importancia a la información que confirma tus propias creencias (por eso es tan peligroso quedarte solo en comunidades que se parecen mucho a ti, hablando con gente que piensa lo mismo que tu, es muy difícil que puedas entender cómo piensan otros o ver otras formas de ver el mundo).

Sesgo de deseabilidad social: Es cuando respondes lo que sería bien visto por los que te rodean, en vez de decir lo que realmente piensas (las redes sociales han disparado esto al infinito).

Sesgo de certeza: Tendencia a tener un exceso de confianza en tus criterios y creer que siempre tienes la razón.

Sesgo de punto ciego: Predisposición a verte a ti mismo con menos sesgos o prejuicios que los demás (¡Esto de los sesgos a mi no me pasa!).

Sesgo de autoservicio: Cuando algo sale bien fue porque tu lo hiciste o pensaste, pero si sale mal, la culpa es de otro (en Venezuela somos campeones en este tema, ¿o no?).

Sesgo de autoridad: La tendencia por aceptar sin cuestionar las opiniones de las figuras de autoridad. Un ejemplo muy bueno lo tenemos en las campañas de publicidad de cremas de dientes o de productos médicos que nos recuerdan que la marca X es la preferida del gremio Y (¿y como no va a ser la preferida si le pagaron una buena cantidad al gremio por usar su nombre?).

Sesgo de status quo: La preferencia porque las cosas permanezcan como están (se acuerdan de ese proverbio: más vale malo conocido que bueno por conocer, ya se imaginarán en que malo estoy pensando).

Sesgo de ilusión de control: En mayor o menor medida, a los humanos les gusta pensar que tienen cierto control sobre su entorno. El sesgo de la ilusión del control hace que creas que puedes influir en fenómenos aleatorios o que escapan totalmente a tu influencia. Por este sesgo soplarás los dados para tener más suerte en el parchís, pulsarás varias veces el botón del ascensor para que llegue antes o tocarás la bocina en un atasco para que vaya más rápido.

Sesgo del optimismo: Los seres humanos somos optimistas por diseño. Es un mecanismo cerebral para ser más felices y tener mejor salud, entre otras cosas. Sin embargo, este sesgo puede ser muy peligroso cuando se trata de tomar decisiones financieras, porque hace que no evalúes de forma adecuada las consecuencias de tus actos.

Sesgo Efecto Halo: Es la capacidad de un individuo para modificar la percepción o evaluación que los demás tienen de las demás cualidades personales a través de una cualidad específica. Un individuo es capaz de trasladar la percepción que tienen los demás de sus cualidades positivas o negativas desde un área de la personalidad a otra a través de una única capacidad que arrastra a las demás. Ejemplo: La creencia de que una persona por ser atractiva tiene también características positivas como inteligencia, sensibilidad, clase, etc.

Sesgo de ilusión de serie o Apofenia. Es la tendencia a ver patrones donde realmente no existen. La ilusión de grupo o serie se refiere a la tendencia natural de los humanos a asociar algún significado a ciertos tipos de patrones o series que inevitablemente deben aparecer en cualquier lista de datos extensa. La numerología y la astrología se alimentan de este sesgo.

Sesgo de falso consenso: Sobrestimar la gente que comparte las mismas opiniones, creencias o hábitos que tu tienes (¿cuántas personas acusaban a las encuestadoras de mentir o creer que unas elecciones fueron fraudulentas porque los resultados no coincidían con lo que tu veías en tu entorno cercano?).

Relacionado con este último, hay un fenómeno que se estudia en liderazgo llamado Group Thinking o Pensamiento Grupal. Esta forma de pensamiento surge cuando las personas están tan involucradas en un grupo cohesivo, que la búsqueda de consenso o de unanimidad supera y deja en segundo plano la valoración realista de líneas de acción alternativas.

Un caso muy famoso ocurrió en la época de Kennedy. Cuando discutían sobre la invasión de Bahía de Cochinos, todos los miembros del gabinete pensaban que era una locura pero cuando el presidente lo planteó, nadie se atrevió a contradecirlo porque como veían que nadie lo contradecía, cada uno pensaba que era el único que no estaba de acuerdo y no querían ir en contra del presidente y sus colegas. Esa situación devino en la crisis de los misiles que estuvo a punto de ser el inicio de la III Guerra Mundial (https://es.wikipedia.org/wiki/Crisis_de_los_misiles_en_Cuba).

Este último es un ejemplo de cómo nuestros sesgos cognitivos a veces hasta pueden ser letales.

En fin, nuestro mapa no es el territorio. El conocimiento que tenemos del mundo está limitado por la estructura de nuestro sistema nervioso y la estructura del lenguaje. No experimentamos el mundo directamente, sino por medio de abstracciones, que configuran los mapas mentales con los que entendemos la realidad. Y cada uno de nosotros tiene su propio mapa mental.

La aceptación de que tenemos que vivir conscientes de la falibilidad de nuestro cerebro, tiene profundas implicaciones filosóficas. ¿Cómo tener certezas cuando nuestro principal instrumento para interpretar al mundo es tan propenso a engañarnos?

¿Cuánta arrogancia podemos desechar si realmente entramos en conciencia de esta limitación?

¿Hasta cuándo seguiremos pensando que somos el centro del universo?

Camino escabroso el que nos toca... mucha será la poesía que se podrá escribir.

Para complementar la información les anexo algunas imágenes cortesía de Pictoline, Psicoactiva y Wikipedia.

Last Comments

Marametta Muy interesante

5 months ago

Arias.Lu Muy buena la publicación. 🙏

4 months ago

joserosas23 Gran aporte. Conozco un libro que a mi me encanta relacionado con este tema. El Arte de Pensar de Rolf Dobelli. Lo recomiendo, es una lectura muy entretenida. Gracias

4 months ago

Saveit Gran aporte

3 months ago