Josemanuelr

Soy - no soy - ¿qué soy?

Oct 25, 2020

Nuestro cuerpo está en permanente intercambio con el entorno. Se estima que en nuestros tejidos hay unos 10.000.000.000.000.000.000.000.000.000 átomos, los cuales entran y salen de nosotros en cada instante de nuestras vidas.

Hay diferentes referencias sobre el tiempo medio que dura un átomo en nuestro cuerpo, depende de la molécula que se estudie, en qué tipo de tejido, etc., pero para los fines de esta publicación es irrelevante. El hecho fundamental es que estamos hechos de átomos y prácticamente es imposible que todos los átomos que tenemos en este momento sean exactamente los mismos que teníamos un segundo antes, y es muy probable que dentro de un año queden muy pocos de los átomos que ahora forman parte de nosotros.

Decía Heráclito de Éfeso, 5 siglos antes de que naciera Jesucristo: “todo fluye, nada permanece... el fundamento de todo está en el cambio incesante. El ente deviene, que todo se transforma en un proceso de continuo nacimiento y destrucción al que nada escapa... nadie se baña en el río dos veces porque todo cambia en el río y en el que se baña”. Y justo ese segundo punto es el que estoy destacando: que nosotros, en cada instante, estamos dejando de ser quién eramos para convertirnos en quién somos y sabiendo que en el siguiente instante, seremos otro.

Pero entonces, ¿qué somos? ¿qué nos define? ¿de qué manera se puede decir que yo soy yo y no ese árbol que veo a través de la ventana? sabiendo que muy posiblemente, alguno de mis átomos formará parte de ese árbol pronto y viceversa.

¿Qué es existir?

Para mi esta comprensión de que somos un flujo continuo de átomos me dice que YO NO SOY esta fotografía que tu y yo percibimos, sino un vector o una onda en continuo movimiento desde antes de que naciera hasta mi muerte y quizás más allá.

Añadamos a este pensamiento sobre qué es la vida (y la muerte), a la percepción que podamos tener sobre la existencia del otro.

El filósofo George Berkeley, en su trabajo Tratado sobre los principios del conocimiento humano (año 1710), escribió: Pero, dices, seguramente no haya nada más fácil para mí que imaginar árboles, por ejemplo, en un parque... y nadie para percibirlos. ...Los objetos de sentido existen solo cuando son percibidos; los árboles por tanto están en el jardín... solo mientras haya alguien para percibirlos.

Si alguien nace, pero en un imaginario experimento extremo, vive toda su vida sin nunca haber estado en contacto con otro ser vivo que fuera capaz de percibirlo, ¿se podría decir que realmente existió?

Si el árbol cae en el bosque pero no hay nadie que pueda oírlo, ¿realmente produjo algún sonido?

¿Cómo vinculo esto con el continuo flujo de átomos de nuestro cuerpo con el entorno o con que no somos una especie sino un ecosistema de especies (ver https://www.urijijami.com/stories/5f70ec7b7d344c51d0de9f88)) ?

O añadiendo más preguntas: Platón, Jesucristo. Shakespeare o Einstein -por solo nombrar a cuatro-, ¿están realmente muertos? ¿o de alguna manera siguen vivos porque aunque los átomos que formaron parte de sus cuerpos ahora están en cualquier lugar, siguen siendo esa onda o vector que percibimos gracias a que sus ideas siguen influyendo en nosotros después de su muerte? ¿Y estaremos nosotros influyendo en ellos después de muertos por nuestras interpretaciones de lo que ellos son/fueron?

Trascender. Existir. Permanecer. Influir. La búsqueda continua de la inmortalidad, motor humano que ha impulsado obras formidables pero también atrocidades.

Si viste Avatar (y si no las has visto, ¿qué esperas?), puede ser que estas ideas te recuerden al Árbol de las Voces o de las Almas (Three of souls - Vitraya Ramunong), árbol sagrado de los Na'vi donde se conectan con las almas de sus antepasados, una especie de amplificador que te permite seguir en conexión con los que ya no están pero que realmente siguen ahí, por siempre, resonando para ti. Es una metáfora demasiado hermosa como para no ser verdad.

Pero hay más. ¿Y si no solo influimos a otros con nuestras ideas sino con nuestra propia presencia biológica? Al fin y al cabo, es alta la probabilidad de que alguno de mis átomos (o incluso moléculas o células) se vayan a integrar a ti (o viceversa).

Hay un mecanismo conocido como transferencia genética horizontal o lateral que es el proceso mediante el cual se trasmite material genético. no de padres a hijos (vertical), sino de un ser vivo a otro distinto. Veamos algunos ejemplos:

  • El escarabajo del frijol adzuji ha adquirido material genético de una bacteria llamada Wolbachia que vive en simbiosis con él.
  • El Plasmodium vivax, protozoo responsable de la malaria, adquirió material genético de humanos, lo que le facilita permanecer más tiempo en nuestros cuerpos.
  • Ahora se sabe que el 8% de los genes de los rotíferos de la familia Bdelloidea son de origen bacteriano.
  • Varias de las vacunas que se están probando contra el SarsCov19, usan virus como vectores para introducir material biológico en nuestro cuerpo y así producir respuesta inmune. O ahí tenemos la técnica CRISPR, con la que se busca modificar genes humanos para curar enfermedades genéticas. Estas son metáforas de lo que podría estar ocurriendo normalmente en la naturaleza con virus también movilizando genes entre especies.
  • Se llegó a especular que hasta 20 mil genes humanos eran producto de este tipo de transferencia genética entre especies (ahora se cree que son muchos menos pero el mecanismo pudiera seguir ahí).

Así que es muy probable que tu y yo estemos intercambiando de todo, quizás hasta genes. Lo que si es seguro, es que la más mínima interacción entre nosotros (sea un átomo, una onda o una idea), nos cambiará para siempre.

Eso si que es resonar.

Pocas respuestas, muchas preguntas.

pd. Seguramente esta publicación seguirá modificándose, en parte gracias a la interacción contigo que ahora me estás leyendo o de otros que ni siquiera saben que tengo estos pensamientos.

Last Comments

AndreinaAntunez 👏👏👏 que interesante 😱

4 months ago

Yennifer 😾😾👌

4 months ago

4 months ago