El amor platónico

Mar 04, 2021

Se acerca el 14 de febrero y es una tradición occidental celebrar en esta fecha el “día de San Valentín”, o bien “el día del amor y la amistad”. Pero en lugar de hablarles sobre el origen de San Valentín e incluso sobre Cupido, preferimos sentarnos con ustedes a filosofar sobre el “amor platónico”, ya que pensar en esto no nos evoca ningún “amor imposible”, ¡jamás! Más bien nos recuerda a Platón, el famoso filósofo griego.

Evidentemente no podemos abarcar en este corto espacio la extensión, complejidad y belleza de la disertación platónica acerca del amor, pero sí podemos darles un abre boca sobre el tema.

Para iniciar es importante comprender que para Platón la realidad es dual. Imagínense dos mundos: este, en el que estamos, y uno superior, celeste, similar a un paraíso. Según el filósofo, en ese mundo celeste viven los dioses y las almas, antes de su reencarnación. Pero agrega además, que la particular belleza de ese paraíso se debe a las “Ideas” o “Formas”, que en la doctrina platónica son entendidas como los principios y fundamentos del mundo, el conocimiento científico y los valores éticos. Es por ello que ese plano celeste simboliza el “conocimiento verdadero” en la filosofía platónica.

Ahora imagínense que nosotros también somos duales: tenemos un cuerpo y un alma. Nuestro cuerpo pertenece naturalmente a este mundo, pero nuestra alma realmente es oriunda del mundo celeste. Platón nos cuenta que en un principio las almas tienen alas y viven felices con los dioses y las “Ideas” en aquel paraíso, pero cuando deben reencarnar en un cuerpo, pierden sus alas y olvidan todo lo que vieron en este lugar.

Resulta finalmente, que para Platón el amor que puede experimentar una persona por otra, le hace recordar todo lo que su alma vio cuando estuvo en el mundo celeste, y entusiasmada de rememorar la belleza de los dioses y la luz de las “Ideas”, el alma del enamorado siente deseos de pensar y reflexionar sobre lo que se encuentra en aquel mundo.

Es así como el “amor platónico” no es más que recordar, a través del amor, todo lo visto por el alma antes de reencarnar en el cuerpo, y ahora en la tierra, ansiosa por volver a su hogar, se embarca en el arduo, pero muy bello, quehacer filosófico de reflexionar acerca del conocimiento verdadero, es decir, las “Ideas”.

Este proceso de remembranza, aprendizaje y autodescubrimiento, impulsado por el amor, estimula los botones de las plumas del alma, los alimenta poco a poco, hasta que terminen de nacerle las alas al alma, aquellas que perdió al reencarnar. De esta forma, llegada la muerte del cuerpo, el alma se encontrará lista para volar y regresar a casa.

Platón nos dice:

“Y aquí es, precisamente, a donde viene a parar todo este discurso sobre la cuarta forma de locura, aquella que se da cuando alguien contempla la belleza de este mundo, y, recordando la verdadera, le salen las alas (…) Así que, de todas las formas de «entusiasmo», es ésta la mejor de las mejores (…) y al partícipe de esta manía (…) se le llama enamorado” (Fedro, 249e).

No podemos hacerle justicia a un pensador tan maravilloso como Platón con estas pocas palabras, sin embargo, esperamos que hayan comprendido lo que significa realmente el “amor platónico”. Si quieren saber más acerca de lo que pensaba Platón sobre el amor, no duden en dejarnos sus comentarios, ¡los leemos!

PD: si les interesa saber lo que significa la imagen de la carreta, los dos caballos y el jinete en la teoría platónica sobre el amor, no duden en preguntarnos.

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